El divino sabor de siempre

El divino sabor de siempre

“Todo el mundo tiene un cuento de Crema Paraíso: cuando se jubilaban del colegio, que los abuelitos se conocieron allí, que la mamá los llevaba a comerse un helado de premio… Crema Paraíso evoca nostalgia, y siempre genera una sonrisa en quien la recuerda” (Anita Katz)

Fuentes Consultadas:
Anita Katz, Presidenta de Crema Paraíso

Son muchas las empresas venezolanas nacidas gracias al ingenio y la dedicación de extranjeros que llegaron a tierras criollas buscando un mejor futuro y un hogar. Tal es el caso de Adalberto Katz, un hombre de origen checoslovaco que dejó su país luego de la Segunda Guerra Mundial, y que pisó Venezuela a mitad del siglo XX, sin imaginarse que crearía un icono de Caracas: las heladerías Crema Paraíso.

“Crema Paraíso nació en el año 53 con mi papa quien fue el fundador. Él comenzó todo con una máquina de barquilla que por circunstancias de la vida llegó a sus manos.

Alquiló el garaje de una casa, después logró tener una máquina de helados suaves y consiguió una quinta en la urbanización El Paraíso donde montó su primera heladería que, por estar en El Paraíso y los helados ser de crema, llamó “Crema Paraíso”, narra Anita Katz, actual presidenta de la empresa e hija del fundador.

Adalberto Katz era panadero de profesión, pero al llegar a Venezuela empezó a trabajar en todo cuanto pudo para salir adelante. Anita Katz cuenta que las labores de su padre fueron muy diversas y que incluyeron manejar el camión de Yolanda Moreno en El retablo de las maravillas, distribuir camarones, repartir leche, buscar diamantes y ser mayordomo de la guerra, a quien nada le asustaba.

La primera tienda

La tienda que está en El Paraíso es la misma que abrió Katz hace más de 50 años.

Inicialmente se trató de una heladería, pero poco a poco fue ampliando el menú y le sumó perros calientes, hamburguesas y pizzas. El éxito no tardó en llegar y hubo personas interesadas en abrir locales con el mismo concepto.

“Él estuvo fuera del país por 14 años, y en ese tiempo se encargaron de la fábrica su hermano y su primo. Cuando regresó en el año 1973 comenzó a convertir el negocio de manera empírica en lo que fue la primera franquicia en Venezuela, la primera cadena de comida rápida”, explica Anita Katz.

Para aquel entonces, Adalberto Katz era socio de algunas tiendas y dueño de otras. La fórmula de negocio que emplea era prestarle el nombre autodidacta, muy disciplinado y creativo, con una gran intuición y pasión por su trabajo.

Anita Katz recuerda una promoción que ideó su padre en la década de los 70. “Junto con mi mamá agarró el fuselaje de una avioneta -eso fue en Santa Mónica- y lo puso como si fuese una avioneta estrellada. La gente se paraba a ver qué había pasado y adentro había un cartel que decía: “Esto no es un accidente, sino un aterrizaje forzoso
para comerse un helado en Crema Paraíso”.

Para finales de la década de los 80, Adalberto Katz decidió dejar el negocio de las tiendas Crema Paraíso para dedicarse de lleno a la fábrica que le suministra a éstas todos los insumos.

Nuevas cabezas, nuevas ideas

En los 90, la empresa recibió a la generación de relevo. El hijo menor del fundador, quien se había graduado en ingeniería industrial y había adquirido experiencia trabajando en una empresa trasnacional, decidió unirse al sueño de su padre.

Fue él quien le dio forma al lanzamiento de Kindy (una base de limón para limonada) y organizó e impulsó una serie de procesos dentro de la empresa con la juventud y la formación que traía. Estuvo ocho años a cargo de la organización al lado de su padre, hasta que decidió trasladarse fuera de Venezuela en 2001.

Entonces, la gestión de Crema Paraíso volvió en su totalidad a manos de Adalberto Katz, quien invitó a su sobrino Erick Houli Katz a unírsele y le encargó la gerencia general de la compañía.

Por su parte, Anita Katz comenzó a involucrarse luego de que su padre enfermara, pues se encontró frente al compromiso con su familia de continuar adelante con el negocio. Le fue un poco duro el cambio, ya que su formación es como educadora y su desempeño laboral siempre estuvo enfocado en esa área, especialmente en la producción musical infantil.

“Entonces hace año y medio dije: ‘ahora si’ y empecé a tomar las riendas. Como a mí me gusta mucho la parte de publicidad y mercadeo, comencé con el cambio de imagen de Crema Paraíso, estamos haciendo la página Web, hicimos un cambio de imagen de Kindy, también estamos cambiando el envase a plástico. Actualmente nos encontramos estimulando el reciclaje, queremos contribuir de forma concreta con el reciclaje, la idea es que la gente tome conciencia” explica Katz.

Cuando su padre falleció Anita Katz asumió la presidencia de la empresa, con la firme convicción de mantener vivo lo que su progenitor creó hace ya más de medio siglo.

Hoy en día la junta directiva está conformada por Anita Katz, su madre, su hermano y su primo Erick Houli Katz, quienes toman las decisiones acerca del rumbo que debe seguir Crema Paraíso.

Medio siglo de nostalgia

Crema Paraíso continúa proveyendo de insumos a las tiendas que llevan ese nombre y tiene en el mercado varios productos, como la base de limonada Kindy y las cremas para cocinar y chantilly que distribuyen en restaurantes, pastelerías y hoteles.

Anita Katz afirma que los sabores de los helado no han cambiado a lo largo de los años, pues se trata de la misma fórmula que creó su padre. Sin embargo, todo los demás ha evolucionado, pues buscan siempre modernizar las máquinas y los procesos.

Explica que entre sus planes para el futuro están impulsar los productos que fabrican -dando a conocer sus marcas- y empezar a abrir tiendas nuevas.

Crema Paraíso es y será la nostalgia, la sonrisa y el mismo sabor de siempre.

“En las empresas familiares lo más importante -más allá de los negocios- es la familia, es lo más valioso que uno tiene y eso hay que protegerlo a toda costa. Lo más relevante para proteger la unidad y la armonía familiar es que las cosas de los negocios estén super clara”. Anita Katz

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